Fue una gran sorpresa cuando en 2023 llegó a mí el libro Roman Krznaric, “El buen antepasado: cómo pensar a largo plazo en un mundo a corto plazo”. Esta vez lo escuché. Aprovechando algunos de mis viajes en coche y paseos diarios, me acostumbré a utilizar plataformas de Audiolibros. Y aquel día de primavera de 2023 comencé con el del filósofo contemporáneo (Australia, 1971). Desde el primer momento de la lectura y hasta el final me atrapó en un concepto que había escuchado muchas veces, pero nunca antes alguien me lo había contado con tanto rigor atendiendo a una perspectiva holística de la sociedad en la que la geopolítica, la energía y el medio ambiente deben de ser siempre parte de dicha visión. Tanto fue que me gustó que al día siguiente de finalizar la lectura me lo compré en versión original y es la que luego he ido utilizado para revisar y marcar.
“El buen antepasado«, se embarca en la tarea crucial de examinar nuestra arraigada miopía temporal y sus devastadoras consecuencias. El libro trata de desentrañar por qué la sociedad moderna, tanto a nivel individual como institucional, se ha vuelto tan centrada en el corto plazo, ignorando las implicaciones a largo plazo de sus acciones. Krznaric sostiene que esta «tiranía del ahora» nos impide abordar eficazmente desafíos globales como el cambio climático, la desigualdad y la degradación ambiental, amenazando el bienestar de las generaciones futuras.
p.71 “¿Por qué debería importarme el futuro de las generaciones? ¿Qué han hecho ellas alguna vez por mí? Aunque a menudo se le atribuye a Groucho Marx, esta ingeniosa ocurrencia ha estado circulando de hecho durante más de 200 años. Pero en nuestra era de acelerado cambio climático, rápida extinción de especies y el espectro de la IA y el riesgo no tecnológico, la broma está empezando a sonar vacía: de repente está claro que el tema candente es lo que les estamos haciendo a ellas. Puede que no haya otro momento en la historia en el que las acciones del presente hayan tenido consecuencias tan monumentales para el futuro. Ahora nos enfrentamos a una de las preguntas sociales más urgentes del siglo veintiuno: ¿qué obligaciones y responsabilidades tenemos con las generaciones que nos sucederán?”
Para abordar esta problemática, Krznaric explora diversas facetas de lo que él denomina «pensamiento de largo plazo» o «deep time thinking». Se sumerge en la historia, la filosofía, la psicología, la economía y la política, buscando ejemplos y principios que puedan guiar un enfoque más intergeneracional. Su método implica desmantelar las barreras psicológicas y culturales que nos impiden pensar más allá de nuestras propias vidas y adoptar una mentalidad más orientada hacia el legado.
P.94 “El concepto de pensamiento catedral actúa como una abreviatura para el tipo de visión a largo plazo evidente en la arquitectura sagrada, pero en gran parte ausente de la política o los negocios”.
El autor hace esto a través de un examen exhaustivo de lo que él llama las «seis formas de pensamiento a largo plazo». Estas incluyen la «Humildad de Tiempo Profundo» (reconocer nuestra pequeñez y fugacidad dentro de la escala cósmica y geológica del tiempo), la «Mentalidad de Legado» (cambiar nuestra identidad fundamental de consumidor a antepasado), la «Justicia Intergeneracional» (el compromiso ético con la equidad entre generaciones), el «Pensamiento Catedral» (la capacidad de compromiso a largo plazo con proyectos que requieren paciencia y dedicación a lo largo de las generaciones), la «Previsión Holística» (visión a largo plazo), y la «Meta Trascendente» (la articulación de un propósito convincente, compartido y a largo plazo para la civilización humana)
P. 166. El título del capítulo 7 es notable: “Previsión Holística. Caminos a largo plazo para la civilización”
Krznaric argumenta que para convertirnos en «buenos ancestros«, debemos cultivar la «empatía profunda en el tiempo», la capacidad de sentir y preocuparnos por las experiencias de las personas que aún no han nacido. Destaca cómo las sociedades pasadas y algunas culturas indígenas han demostrado esta capacidad, construyendo estructuras y tomando decisiones con un horizonte temporal mucho más amplio. Contrapone esta visión con el modelo occidental actual, impulsado por el consumo inmediato y la gratificación instantánea.
p.144. El autor incluye una sección titulada “Sueño Utópico: visiones de una sociedad ideal”, y afirma “…Un mapa del mundo que no incluye la Utopía ni siquiera vale la pena mirarlo, escribió Oscar Wilde. Las utopías, por su propia naturaleza, están impregnadas de pensamiento a largo plazo: ofrecen una visión de una sociedad ideal a la que podríamos aspirar, sin la ilusión de que se pueda lograr de la noche a la mañana”.
El libro no se limita a la teoría, sino que también ofrece ejemplos prácticos y estudios de caso de cómo el pensamiento a largo plazo puede ser implementado. Desde el movimiento para reintroducir especies hasta la planificación urbana sostenible y la inversión en infraestructuras resilientes, Krznaric muestra que el cambio es posible. También examina la necesidad de reformar instituciones y sistemas, como la política y la economía, para que prioricen el bienestar a largo plazo sobre los beneficios a corto plazo.
P.176. Él crea un nuevo concepto y afirma “…entre las opciones más populares se encuentra la creación de ‘guardianes del futuro’. Estos son funcionarios o instituciones públicas con el mandato específico de representar a los futuros ciudadanos, no solo a los niños, sino también a las generaciones no nacidas, que quedan fuera de los procesos democráticos tradicionales”.
En cuanto a las conclusiones, Krznaric enfatiza que la clave para ser un buen ancestro radica en un cambio fundamental en nuestra mentalidad colectiva e individual. Propone que debemos pasar de una mentalidad de «usar y tirar» a una de «cuidar y legar». Esto implica no solo acciones políticas y económicas, sino también una transformación cultural que valore la persistencia, la paciencia y el sentido de responsabilidad intergeneracional.
Finalmente, el autor concluye que la acción no puede posponerse. El desafío del antropoceno exige que adoptemos urgentemente una perspectiva a largo plazo para asegurar la viabilidad de la vida en la Tierra para las generaciones venideras. «El buen antepasado» es, en esencia, una llamada a la acción, un recordatorio de que tenemos el poder y la obligación de dejar un legado positivo, transformando la tiranía del ahora en una sabiduría para el futuro.
Recomendación realizada por Jose Ramon Largo (CEO en RAMPALLO Consulting S.L.) sobre la edición en inglés de Penguin Random House, publicada en 2020. ISBN 9780753554517





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